1.Huida



La noche había llegado a las tierras de Orcer del gran continente Celalya y Helena estaba en la cama dispuesta a irse a dormir después de una dura jornada de trabajo, pero algo le perturbaba, una sensación extraña, como si los dioses le estuvieran advirtiendo de que no era buena idea ir al mundo de los sueños esa noche. Con mucho cuidado y sin llamar la atención de nadie, se levantó de la cama, se puso su armadura de cuero, cogió sus armas y salió fuera a ver si esa sensación volvía a su lugar.

En Celalya todo tiene vida si crees en ello, una idea se puede hacer real si crees realmente en ella, una roca, un árbol... puede abandonar su sitio en ese campo si se ha cansado de estar allí. El mundo de los vivos y de los muertos no tienen separación si existe una gran creencia de que esa persona puede volver a la vida.  Las sensaciones, que te avisan de que algo puede suceder, son solo fantasmas, espíritus enviados por los dioses que no tienen la creencia necesaria para hacerse corpóreos y por lo tanto solo notas su presencia. 

Y justo en la puerta de su casa estaba el motivo por el que Helena notaba esa sensación, por el cual había sido advertida esa noche. Una pluma negra con su nombre y sangre en la punta estaba dispuesta en la entrada. Sabía que era un aviso de Dumas, un elfo oscuro conocido en estas tierras. Ella, sin saber los motivos ni las razones, se había convertido en uno de sus objetivos, alguien la quería muerta y le había pagado a ese sucio elfo una suma de dinero por ello.

Helena, una simple mensajera, se encontraba ahora sin saber que hacer. En sus viajes ya se había enfrentado a algunos depredadores de este mundo, a malhechores de poca monta, a lobos, a osos y hasta con algún gato sable, pero nunca con alguien con una reputación como Dumas.

En esa noche fría, con aires perturbados y con el miedo de la incertidumbre, se fue para no volver. Atrás dejaba a su marido, a su hijo y a su vida anterior. Una carta de despedida fue lo único que dejó allí.

Amor e hijo

No sé las razones por las cuales alguien me quiere muerta, pero esta noche he sido advertida por Dumas y si no abandono estas tierras puede que vosotros me acompañéis sin vida en el camino hacia Rak. No quiero que nada malo os pase y por esto tengo que partir. Sois lo mejor que me ha pasado en mi vida, y siempre estaréis en mi corazón.  Me ha dado mucha lástima no poder despedirme como era debido, como hubiera querido, pero cada minuto que pasara con vosotros os pondría más en peligro. Sé que volveremos a estar juntos.
Que Rath esté con vosotros.
Os quiero

Con la pluma en la mano, y con los ojos llorosos, Helena decía adiós a Orcer para dejar paso a su nueva vida sin rumbo fijo. 

Peli Bloguista

Bloguista, bloguero, blogger como lo quieras decir... Creador de mundos donde sentirme libre. Recuerda que solo vivimo en una realidad de las miles que hay... los elfos, dragones, y todo lo que podamos imaginar realmente existen. Solo que en otra realidad.

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