10. Viaje a Urión



Jack lo encontró allí, tirado en el suelo del salón con una espada clavada en el estómago y con la carta de despedida de su madre en la mano derecha. Sin saber qué hacer, su cuerpo se quedó paralizado y su piel se puso totalmente fría. Únicamente podía  chillar en busca de ayuda, ya que sus pies no tenían ninguna intención de moverse, pero nadie parecía poder oírle. Unas últimas palabras salieron de la boca de Alfred: Muchas personas malas hay en este mundo, vigila, no confíes en nadie, y busca tu lugar. Rath esta contigo. 

De esta forma, después de que Olcer se convirtiera en un lugar sin cabida para él, Jack dijo adiós y, con un manantial de llanto y tristeza , emprendió camino hacia Urión. Sabía por seguro que era el mejor lugar para empezar una nueva vida, que podría encontrar con facilidad un papel en alguno de sus gremios. Eso era al menos  lo que le había dicho siempre su madre cuando hablaban los dos de su futuro. Pero el camino era largo e incierto para él, tierras desconocidas se abrirían paso delante de sus ojos y se encontraría únicamente acompañado por sus pensamientos. 

Los primeros arboles del bosque Seldor saludaban a Jack, y el continuaba con paso firme siguiendo el camino. En tiempos pasados Seldor era un bosque donde hadas y humanos convivían en armonía, pero por algún motivo las hadas abandonaron sus hogares haciendo que ahora solo sea un bosque donde insectos, setas y musgo decoran el lugar. Únicamente un ser solitario habita estas tierras, el único ser que se encontró. Jack lo saludó con total educación y el ser, que resultó ser un elfo, hizo lo mismo. En un primer momento se asustó por su apariencia y fue el elfo quien rompió al final ese silencio  creado preguntando que hacia un chico por estos lares. Él simplemente le dijo que se dirija hacia Urión, y de paso aprovechó para preguntarle cuál era la forma más rápida para llegar, puesto que  tenía la sensación de ir bastante perdido. Un cartel de madera carcomido por las termitas y la humedad a la salida de Olcer había sido su única ayuda.  El elfo se lo miró, y aunque pareciese en un principio que lo que en realidad quería era quitárselo del medio, finalmente le ayudó. Dumas, el elfo oscuro,  había ayudado a Jack dándole las indicaciones necesarias para llegar al paso de Aldre. 

Para llegar allí, tendría que adentrarse en las montañas Ulden utilizando la entrada que había al noreste del mismo bosque, y aunque haciendo caso a las palabras que le dijo su padre no confiando en un principio en Dumas,  al ver que no tenía ninguna otra alternativa siguió su consejo. 

Al llegar a las puertas de la montaña ,unos enanos recibieron al joven Jack sorprendidos porque no había sido el primer humano que quería cruzar el paso Aldre para llegar a Urión. Una mujer proveniente también de Olcer acudió a ellos hacía un tiempo. Por suerte no hicieron preguntas y viendo en el estado que estaba le ofrecieron sin dudar comida y bebida. Él les dio las gracias con suma alegría dando abrazos a cada uno de los presentes, porque por mala suerte acabó todo lo que se había llevado al inicio de su viaje atravesando ese bosque, y estaba realmente hambriento y sediento. La hospitalidad de los enanos era famosa en toda Celalya y gracias a esos sabrosos manjares que le dieron para el camino y a ese mapa de dimensiones enanas, pero legible, llegó  a contemplar finalmente la gran entrada a la ciudad capital Urión. 

Peli Bloguista

Bloguista, bloguero, blogger como lo quieras decir... Creador de mundos donde sentirme libre. Recuerda que solo vivimo en una realidad de las miles que hay... los elfos, dragones, y todo lo que podamos imaginar realmente existen. Solo que en otra realidad.

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