8. Los sabios de la montaña



Fueron ocho los que se exiliaron después de la derrota de los humanos en la Gran Guerra que puso fin a la Segunda Era. Ellos se negaron a seguir la codicia que había cegado a la raza humana que quería sucumbir a las otras razas y dominar toda Celalya. En cambio, se refugiaron en los libros en busca de conocimiento en el antiguo santuario del Monte Almer. 

Cuenta la leyenda que fue construido por druidas durante la mitad de la Primera Era, y que ellos poblaron las estanterías de libros, grimorios y de documentos de toda Celalya. Se decía que la biblioteca de Urión no tenía punto de comparación con la del santuario y que en las paginas de esos libros que el templo guardaba se podía incluso leer el futuro del continente. Pero algo sucedió, algo que nunca ha quedado escrito, algo que hizo que todos los druidas abandonaran el lugar y no volvieran nunca más. Así, el santuario ha estado cerrado hasta que los ocho, desesperados por la Gran Guerra, volvieron a abrir sus puertas. 

Cuando ellos llegaron todo estaba destrozado, como si una gran bola de fuego hubiera estallado en tiempos pasados en el interior del templo. Los druidas pareció que únicamente pudieron salvar los que ahora se conocen como los libros sagrados de Almer. En sus páginas estaban escritas algunas de las profecías, y textos antiguos de la historia del continente y de sus dioses. Gracias a ellos, después de interiorizar cada una de sus palabras, los ocho se convirtieron en los sabios de la montaña. Una comunidad de humanos aparentemente inmortales y con la habilidad de conectar con los once dioses de Celalya. 

Ellos volvieron a dar vida al santuario, a reavivar la llama que murió después de la fuga de los antiguos druidas, pero a pesar de muchas peticiones por parte de visitantes provenientes de otras tierras,  nunca han dejado que otros se unieran a su comunidad. Eran muy conscientes de que el poder podía corromper muy fácilmente a las personas, y que el conocimiento en malas manos era la peor de las armas. 

Solo se centraban en el saber, en el saber del porqué de las cosas y de las ideas que forman el mundo. Gracias a los dioses pudieron responder muchas de sus preguntas y volver a recuperar algunos de los grimorios y libros escritos por los antiguos druidas, pero se sabe que nunca han podido responder a la duda del porqué se fueron. 

Y así siguen hasta el día de hoy, exiliados en el Santuario de Almer en busca del conocimiento absoluto para poder responder al fin todas las preguntas hechas y por haber. 

Peli Bloguista

Bloguista, bloguero, blogger como lo quieras decir... Creador de mundos donde sentirme libre. Recuerda que solo vivimo en una realidad de las miles que hay... los elfos, dragones, y todo lo que podamos imaginar realmente existen. Solo que en otra realidad.

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